Porsche 911 Carrera RS 2.7: el origen de una estirpe
Nació para homologar un auto de competición, introdujo la cola de pato y terminó multiplicando por tres la producción prevista.

Porsche desarrolló el Carrera RS 2.7 como base de homologación para competición. El objetivo inicial eran 500 unidades, suficientes para el Grupo 4, pero la demanda llevó la producción total a 1.580 ejemplares.
La versión Sport combinaba 210 CV con 960 kilogramos. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos y rozaba los 245 km/h, cifras extraordinarias para 1972. La denominación Carrera apareció aquí por primera vez en un 911 de serie.
Su rasgo más reconocible, el spoiler de cola de pato, no era decorativo. Junto al spoiler delantero, hizo del RS 2.7 el primer automóvil de producción con elementos aerodinámicos delante y detrás. También estrenó neumáticos traseros más anchos que los delanteros en un Porsche de serie.
La importancia del RS no reside únicamente en su valor de colección. Estableció el método que siguen los 911 RS posteriores: menos masa, aerodinámica funcional y transferencia directa de competición a carretera. La historia comenzó como trámite de homologación y terminó definiendo una familia completa.